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Nutriente necesario: EL AGUA

¿Qué podemos decir del agua y el culturismo? ¿Es amiga o enemiga? Bueno, de hecho, no podemos sobrevivir sin ella, pero la vigilancia de la retención de agua llegada la hora de competir puede llegar a ser una experiencia frustrante. Todos tienen su truco.
Los profesionales del culturismo hablan sobre su técnica a seguir para el control de la retención de agua en sus artículos. Allí algunos nos dicen que su cuerpo estaba adaptado a una dieta muy baja en sal y respondía de un modo exagerado, reteniendo una gran cantidad de agua cada vez que tomaba un poco de sal. Así que faltando nada para la competición tomaba cantidad de sal y se inflaba, y un par de días antes de la competición vigilaba su consumo extremadamente permitiendo a su cuerpo la pérdida de agua retenida anteriormente. Ganó su segundo Miss Olimpia a pesar del hecho de haber estado, según algunos, muy inflada incluso varios días antes de competir.
Berry de Mey pasó lo suyo con el agua en los Olimpias del 86 y 87. En el 86 retuvo mucha; y en el 87 Jeff Everson dijo sobre él: «Lo descontrolado (de sus temblores) al flexionar sus músculos sugieren una razón fisiológica para su fallo durante el preconcurso: Su balance electrolítico y de fluidos estaba fuera de control». Algunos buscan un atajo. Erika Mes comenta en Supercut: «Para los Campeonatos del mundo me di cuenta que no estaba cortándome lo suficientemente rápido, así que no comí nada durante 4 días. Sólo bebía agua».
Por otro lado, Rachel McLish dijo: «Sólo entraba en una dieta de agua cuando, antes del campeonato, me veía por debajo de mi forma definitiva. El hambre constante me hacía agonizar, y al final perdía el volumen con esta dieta. Nunca volveré a hacerlo».
Algunos culturistas recurren a los diuréticos para quitar el agua sobrante bajo la piel. Un diurético es una droga. Se emplea para disminuir el volumen de fluidos extracelulares merced a una pérdida neta de sodio del organismo. Esto aumenta la cantidad de orina producida por los ríñones. Existen varios tipos de diuréticos, que poseen una estructura esteroidea que puede causar un tipo particular de problemas, sobre todo en los hombres. Los efectos secundarios incluyen repentinas alzas de temperatura, mareos, debilidad, insensibilidad táctil y pulsaciones o escozor en pies y manos. Los diuréticos pueden, asimismo, provocar desequilibrios electrolíticos, vómitos, escalofríos, confusión y dolor de pecho como en los infartos. Una vez más, los atajos tomados para la definición no son sólo lo que parecen.

Con respecto al agua lo tenemos muy claro. El ser humano puede vivir sin alimentos hasta 30 días pero sólo de 4 a 10 días sin agua.

Después del oxígeno es la segunda sustancia imprescindible para la vida. El agua cumple con multitud de funciones: contiene sustancias en solución en los jugos digestivos, en sangre y tejidos como auxiliar circulatorio así como excretor y regulador de la temperatura corporal.

Durante el ejercicio el cuerpo gasta hasta 25 calorías por minuto. Este fenómeno incrementa la producción de calor corporal que debe ser disipado para que el cuerpo no se sobrecaliente.
En su mayor parte, el calor escapa del cuerpo por radiación o en forma de sudor. Un adulto normal pierde 2 litros de agua por día y pueden drenarse de 4 a 5 litros al realizar una actividad muy intensa. Si se transtoma el proceso de sudoración tienen lugar las patologías conocidas como fiebres. La pérdida de agua por sudoración sin ser repuesto el volumen de fluidos, disminuye el volumen sanguíneo y provoca mareos o desmayos. Si la pérdida de agua continúa, aumenta la temperatura corporal y ocurre el infarto. Sólo una pérdida del 2% de agua puede transtomar las funciones termorreguladoras y circulatorias. La medida exacta es una vaso de agua por cada 1/2 kilo de peso perdido.
Sentarse a dar sorbos a un vaso de agua puede llegar a ser un muermo pero podemos suplirlo por té, café, zumo de frutas o suplementos batidos en ella: otros la prefieren destilada. Seguramente, la mayoría de nosotros tenemos una imagen de los bebedores de agua mineral con sabores( limón, melocotón). Pero, de hecho, el agua mineral puede ser una alternativa a la rutinaria ingestión de agua sin más. (Para más datos, la industria embotelladora de aguas minerales se embolsa 1,7 billones de euros al año).

Para los culturistas profesionales de competición como Brian Buchanan, la retención de agua es el enemigo incondicional y definitivo.

Si el agua mineral figura en el menú descubramos la diferencia existente entre ellas. Existen aguas a granel y aguas delicadas. El agua a granel se envasa en botellas de plástico y se venden, en general, como sustitutas del agua de grifo. Cuesta alrededor de 7 u 8 centimos el vaso. Este agua debe cumplir las mismas normas sanitarias que la del grifo, pero en algunos sitios esto no significa mucho.
Recordemos que lo que hace a un agua sanitariamente buena no es su contenido. Si hervimos toda el agua contenida en un vaso quedarán solamente los minerales o sea, «sólidos disueltos». Las aguas destiladas y purificadas son las únicas libres de minerales. El noventa por ciento del agua embotellada proviene de manantiales, lagos y corrientes y pasa por un proceso de purificación que la equipara a los standards oficiales. El otro 10 por ciento de las aguas embotelladas son carbonatadas, e incluyen el agua de Seltz, sodas y espumosas. La carbonación puede ser de origen natural capturada y reenvasada (por ejemplo, Perrier) o con dióxido de carbono comprimido, base de todas las sodas y de seltz.
Si queremos evitar el sodio debemos alejarnos de las sodas porque el sodio en forma de bicarbonatos, citratos y fosfatos es lo que confiere a estas bebidas sus burbujas y sabor. ¿Puede hablarse de agua y sabor a" la vez? Perrier da a sus aguas un ligero regusto agregando aceite de pieles de varios tipos de frutas. Pero en su mayoría las aguas deben tener aquel sabor de las corrientes cristalinas de montaña que uno visualiza con envidia, sin ningún agregado químico.
Hablando de sodio, Gary Strydom ha dicho: «Cargo carbohidratos y sodio durante la última semana antes de la competición. Con respecto al sodio, lo consumo durante dos días y lo dejo completamente de 2 a 2 días y medio. Como mis músculos son un 75% de agua, no deseo perder mucha, sobre todo porque mi cuerpo parece retener de por sí poca agua». Confesó que es hombre de aguas destiladas.
El músculo es, por lo menos, un 70% de agua. Si retenemos mucha nos vemos hinchados, y si quitamos mucha agua perderemos masa muscular. Este aspecto hinchado puede ser también el resultado del empleo de esteroides, los cuales producen retención de agua. Cada músculo está formado por miles de fibras. Las fibras están compuestas por millones de células, y las células contienen las mitocondrias, en las que oxígeno, alimento y agua se combinan para formar las moléculas esenciales para la energía. Las células contienen asimismo glucógeno, un combustible energético. Y cada gramo de glucógeno almacenado en los músculos transporta agua. El agua es parte importante del proceso energético muscular.
Ya que estamos hablando del agua, tocaré un par de mitos relacionados con ella. Uno es el empleo de saunas para librarse de este exceso de agua, lo cual puede ser efectivo durante un tiempo pero pagando un precio: al sudar, el cuerpo se deshidrata y comienza a conservar su grasa, y ya sabemos lo qué piensan los culturistas de la grasa. Mucho tiempo en la sauna o el baño turco pueden echar por tierra el delicado equilibrio corporal que tanto cuesta mantener.

Otro mito es la ingestión de agua antes dell entrenamiento con la intención de dilatar el estómago y distender el diafragma para intervenir sobre la respiración. Los estudios realizados demuestran que el consumo de agua, incluso de grandes cantidades antes y durante la actividad no influye sobre el rendimiento. Así que si no bebemos agua durante los entrenamientos porque pensamos que nos va a perjudicar en algo, volvamos a pensarlo seriamente.
Estemos atentos a la aparición de fiebres o calor corporal causados por la perdida de agua. Podemos damos cuenta si sufrimos un mareo, debilidad, piel seca, palpitaciones, calambres, fatiga extrema, problemas de coordinación, escalofríos, puntadas en el cráneo, ansiedad o náuseas. Recordad que si entrenamos en un lugar al aire libre, no el sol sino la humedad y la temperatura son factores a tener en cuenta para prevenir un colapso o deshidratación.

Por otro lado, la sed no es el mejor indicador de la necesidad de agua adicional. Podemos sufrir la falta de agua y no sentir sed.
El agua es importante para lavar los ríñones e hígado del culturista cuando está bajo una dieta alta en proteínas. Algunos discuten que el exceso de proteínas no es el verdadero culpable en estos casos, pero con todo, el flujo de agua es imprescindible.
Bueno, espero que hayáis aprendido algo más sobre el mundo del agua.

Fuente: musculacion.net

 

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